El Meco es uno de los personajes más representativos del Entroido (carnaval) de Santiago de Compostela. Elaborado con papel, cartón, madera y tela, simboliza una tradición ancestral que, al igual que otras expresiones del Entroido en Galicia, celebra el fin del invierno y la llegada de un nuevo ciclo. Con el tiempo, esta festividad se integró al calendario cristiano y hoy se celebra en los días previos al Miércoles de Ceniza.

Narradora: Antonia Fuentemayor

Acompañamos al Meco en su recorrido desde la Plaza Cervantes hasta la Plaza Toural por las principales calles del casco histórico de Santiago de Compostela, pero sin acercarnos a la Plaza del Obradorio que enmarca a la catedral… íbamos felices guiados por el sonido de las gaitas celtas que se filtra muy nítido en los oídos y va a parar quién sabe a qué parte del cerebro de donde emergen lo primitivo y lo sagrado, haciéndonos vivir trances momentáneos como cuando el corazón se acompasa con el tambor.

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El Meco es uno de los personajes del Entroido (carnaval) en Santiago de Compostela y en la actualidad es una figura elaborada con papel, cartón, madera y tela; en otras provincias de Galicia, como en Ourense, el Entroido, tiene múltiples expresiones, pero en general, se trata de festividades organizadas para espantar el inverno, que se hibridaron con el cristianismo y se celebran previas al Miércoles de Ceniza.

Los gallegos dicen: ‘Se chove, que chova’ que traduce: ‘si llueve, que llueva’, y la interpretación de esa frase puede ser metafórica para expresar que hay que seguir adelante pase lo que pase; pero también literal porque la vida sigue su ritmo en Santiago de Compostela llueva, truene o relampaguee.

Ese 14 de febrero esa lluvia dio una tregua brevísima y el Meco tuvo su momento para ser colgado en un balcón donde se exhibió hasta el martes siguiente cuando fue retirado y llevado a la Plaza Roja. Allí lo vimos arder, crujir y reventar con algo de pirotécnia en una noche de inverno con más viento y más agua, que dispersó a quienes lo escoltamos en procesión escuchando tonadas fúnebres, similares a las que suenan en los desfiles sacros de Semana Santa, y sentencias de muerte en gallego.

Este 2026 el meco era un cerdo rosado con chaqueta y sombrero azul, adornado con una bandera de la Unión Europea y un letrero que rezaba: Mecosur. Reposaba sobre un base en la que se leía Stercosur. Sí, aludía al Mercosur.  

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Foto tomada de El Correo Gallego- Antonio Hernández. El Correo Gallego

La Unión Europea y el Mercosur, dos organismos internacionales, firmaron en enero de este año un tratado para reducir aranceles hasta del 90% a las importaciones de lado y lado del Atlántico; Europa exportará productos industriales como vehículos, medicamentos y maquinaria, y se permitirá la entrada a su mercado de carne, soya, azúcar y arroz.

En Galicia, donde la ganadería es un sector fundamental para la economía que sostiene la vida en la media y alta montaña de la Comunidad Autonómica, el tratado con el Mercosur generó incertidumbre y protestas; más adelante podría ser la hecatombe para ruralidad gallega. Argentina y Brasil crían ganado con costos más bajos, pero también, señalan los productores locales, con hormonas de crecimiento, fitosanitarios y transgénicos que están prohibidos en Europa.

Con seis meses de implementación, las preocupaciones continúan. El sector automotriz gallego ha crecido, pero la ganadería empieza a resentirse comprometiéndose a futuro la soberanía alimentaria; sin una solución cerca los gallegos definen el tratado U.E.- Mercosur como ‘trapalleiro’ (tramposo, desordenado, mentiroso).

Tan ‘trapalleiro’ como era el Meco, un personaje de la edad media en el norte de lo que ahora es España, y que abusaba de su derecho de pernada, accediendo a las doncellas en su noche de bodas antes que su esposo; cobrando impuestos de más y trayendo hambre a las familias que vivían en sus feudos, por lo cual terminaron colgándolo. Y cuándo les preguntaron ¿quién lo mató? El pueblo respondió: lo matamos todos…

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Tan ‘trapalleiro’ como es febrero que amaga con la primavera que sólo llega a finales de marzo y a veces no aparece sino hasta mayo.

Tan ‘trapalleiro’ como los acuerdos que hacemos a veces con nosotros mismos que no nos permiten avanzar hacia nuestras metas o nuestros sueños o a nuestra vida deseada.  Lo cierto es que a veces, la vida se nos presenta como una larga noche con el meco. Pero ¿Será posible alguna vez ‘colgar’ a ese Meco?  Para que cuándo nos pregunten ¿Quién lo destruyó? Podamos responder sin temores: yo.